gimnástica 1 -Caudal 0
Una copa, por favor
La Gimnástica, gracias a un penalti, se pone a un punto de las plazas para el torneo
Escrito por Adela Sanz el 20-03-2011 a las 21:48
Gimnástica: Iván Crespo, Borja Camus, Nacho Neira, Mario, Nando, Lavín, Siro, Cristian (Cusi), Javi (Zalo), Bubu (Perujo) y Jorge.
Caudal: Segura, Miguel, Invernón, Toyos, Saavedra, Espolita, De la Puente (Naredo), José Luis (Chus Bravo), Aitor, Javi y Jorge (Víctor).
Gol: 1-0 minuto 40, Lavín de penalti.
Árbitro: De Burgos Bengoechea. Amonestó a los locales Nacho Neira, Lavín, Siro y Javi. Por parte visitante a Segura, Aitor, Víctor, Espolita e Invernón que posteriormente fue expulsado por roja directa.
Incidencias: Campo Municipal de Santa Ana en regular estado con unos 1.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por Rodríguez II, jugador gimnástico de la década de los 60, por la suegra de Luis Fernando Varela, jugador y ex-secretario técnico del club, y por las víctimas de la tragedia de Japón.
En el fútbol hay victorias épicas y otras que no pasan a la historia, pero se consiguen con el mismo esfuerzo. Su valor es el mismo aunque nadie las recuerde tres partidos después. La Gimnástica logró ayer uno de estos triunfos. Un gol solitario, feo y de penalti, casi al final de la primera mitad, sirvió para tumbar al Caudal y para sumar tres puntos que, tal vez, cuando se cierre la última página del campeonato, puedan ser determinantes. El objetivo de la Copa queda a un solo punto. Un aliciente muy importante para no dejarse llevar.
El encuentro en sí careció de belleza y plasticidad, con un juego tosco en ocasiones y deslavazado y con dos equipos peleones, aguerridos y con más fe en la victoria que habilidad para marcar goles. Un partido que se jugó en pocos metros, con dos líneas defensivas adelantadas y en el que el juego directo fue la estrategia más empleada por ambos contendientes. Los lanzamientos a portería pecaron de inocencia o se encontraron con Iván Crespo, en el caso de los escasos balones que el equipo de Mieres envió entre los tres palos.
El primer acercamiento a una de las porterías lo protagonizó la Gimnástica a los quince minutos, con una carrera por la banda izquierda de Nando y un pase al interior del área que, tras varios despejes y rechaces, terminó lejos del guardameta asturiano.
El juego se fue animando, y la siguiente ocasión fue para el Caudal. Javi ganó por velocidad a Mario y a Neira y con espacio por delante se quedó solo frente a Iván. Pero el futbolista eligió una mala opción en el regate, recortando hacia afuera, y su lanzamiento, casi sin ángulo, no pasó de ser un simple susto. El mismo jugador pudo enmendar su error varios minutos más tarde, pero volvió a toparse con el guardameta gimnástico, quien esta vez rechazó el lanzamiento.
Poco fútbol
Fueron largos minutos en los que el equipo local atravesó su fase más crítica, de fútbol triste y bostezo. De este modo tan poco esperanzador, la mayor parte de los espectadores esperaba llegar ya al descanso y despejarse un poco de la modorra del domingo. Sin embargo, en una de las pocas intervenciones gimnásticas dentro del área, llegó el instante ‘dorado’ del partido.
Jorge pisó área ligeramente escorado a la izquierda, encaró al portero y se desplomó al entrar en contacto con éste. Con rapidez, el árbitro no dudó en señalar el punto de penalti e hizo caso omiso a las protestas de los de Mieres. Lavín, con un fuerte disparo al que el portero no pudo llegar, fue el ejecutor desde los once metros. Un gol pese al escaso fútbol. El tanto local, que llegó pocos minutos antes de marcharse a vestuarios, fue un golpe del que los asturianos no se pudieron recuperar.
Al volver de nuevo al campo, a los de Mieres les faltó fe y capacidad. Demasiado confiados en la robustez y agresividad de su juego, su encomiable esfuerzo físico de nada sirvió, porque la Gimnástica, a paso lento pero firme, supo aprovechar muy bien el tiempo que le quedaba al partido.
Además, el equipo local tomó más protagonismo y adoptó durante esta segunda mitad una pose más decidida, si bien se fue apagando de manera progresiva. En este contexto, gozó Cristian de una ocasión para ampliar la ventaja en el minuto 54, pero no resolvió con acierto una acción que supo solventar la zaga.
Por parte visitante, Javi tuvo la última ocasión para su equipo en el 66, pero su jugada la anularon entre Iván y Mario. Fue el último cartucho de los asturianos. La expulsión posterior de Invernón echó por tierra cualquier intento de remontada. A partir de entonces, fue el equipo de casa el que, entre constantes indicaciones de José Gómez, generó más llegadas al área en el tramo final.
Llegan los cambios
Las sustituciones del entrenador esta vez obtuvieron un resultado dispar. Perujo aportó profundidad por la derecha y le ganó varias veces en carrera a sus marcadores, pero careció de capacidad de definición. Cusi reforzó en solidez al centro del campo y la incorporación de Zalo adelantó a Nando, pero no supuso un cambio relevante en el juego del equipo.
Un remate de Cristian tras un saque de esquina en el minuto 69, un lanzamiento desviado de Perujo, un rechace que Cusi envió alto y un cabezazo de Siro casi al final fueron todas las aportaciones ofensivas de los torrelaveguenses en el último episodio.
La Gimnástica se dejó ir ante un rival demasiado entregado y esperó a que el árbitro señalara el final del partido. El equipo blanquiazul obtuvo tres puntos de un modo tal vez poco brillante ante un oponente que desaprovechó las oportunidades de que dispuso, pero que le sirven para seguir manteniendo intactas las ilusiones de aspirar a algo más que navegar en tierra de nadie.
La Copa, objetivo señalado por los blanquiazules, está ahora más cerca. Y es que los objetivos también se consiguen en partidos poco brillantes. Justo lo que sucedió ayer en Santa Ana.