Alavés 0 - Gimnástica 0
Un punto con mejor sabor
La Gimnástica arranca un punto de Mendizorroza
Escrito por ADELA SANZ el 12-02-2011 a las 16:01
Dos bocas abiertas, dos bostezos. Así definió Eduardo Galeano el cero a cero, quizás el resultado más ingrato para el espectador. Este fue, precisamente, el marcador que obtuvo la Gimnástica en su visita a Mendizorroza.
José Gómez y sus jugadores, así como los aficionados que se desplazaron desde Torrelavega, probablemente no estén de acuerdo con la humorística definición del escritor uruguayo. La Gimnástica, poco dada a obtener resultados abultados a lo largo de esta temporada, fue fiel a su idiosincrasia, y terminó los noventa minutos con el mismo resultado con el que los comenzó.
Un encuentro que los blanquiazules pueden calificar de positivo en lo que se refiere al marcador, y aún más positivo respecto al juego y a la imagen ofrecida sobre el césped. Y es que sobre la alfombra de Mendizorroza, los gimnásticos dibujaron uno de sus mejores encuentros, lejos de la pobre sombra de sí mismos que ofrecieron la pasada jornada ante su público. Y es que los blanquiazules, vestidos esta vez con los colores de su ciudad, saltaron al campo dispuestos a dominar el partido.
Gómez dijo durante la semana que su equipo iba a tocar el balón y así fue, al menos durante las fases del partido en que el Alavés le permitió hacerlo. Pecó, tal vez, de cierta lentitud, pero durante los primeros veinte minutos fue quién llevó el peso del juego.
Posible penalti
No tardó el equipo de Gómez en poner en apuros al guardameta vitoriano. Javi recibió el balón, se internó en el área, dribló al portero y cayó en el área, acción que el colegiado no interpretó como derribo y supuso la amonestación para el medio blanquiazul.
El equipo de Torrelavega hizo gala de más empuje y llegada de lo acostumbrado en los últimos envites, y si no llega a ser por la eficacia defensiva de los centrales alaveses probablemente se hubiera marchado al descanso con ventaja.
Brazales, por ejemplo, protagonizó una acción relevante en el minuto 27, cuando recibió al borde del área, y en un giro sobre sí mismo, se desmarcó de sus defensores, encarando portería. Su lanzamiento, algo flojo y raso, se desvió a la izquierda de Montero. Dani Cobo, en el 33, lo intentó con un lanzamiento desde lejos, aprovechando la posición adelantada del portero.
Desde muy lejos
Siro, incluso, pudo lograr el gol de la jornada. Chutó fuerte desde el centro del campo, con el guardameta otra vez lejos de la portería, pero careció de precisión. El Alavés casi consigue un gol en el último minuto, pero Iván logró sacar el balón casi en la misma línea de meta.
Con dos jugadores nuevos sobre el césped, Jito e Indiano, el equipo local parecía otro durante la reanudación. Mucho más vertical y vitaminado, lejos de la apatía de la primera parte.
Tal fue su ímpetu, que casi logra marcar en el primer minuto, con un balón que se estrelló de lleno en el poste. Unos minutos después, Josete, muy incisivo por la banda izquierda, centró al área y Geni, todo un tormento para la defensa, estuvo a punto de llegar al balón.
Apuros
La Gimnástica pasó unos minutos de apuro en los que parecía que iba a encajar un gol, pero logró aguantar y paulatinamente fue recuperando su presencia sobre el campo, asemejándose al equipo de la primera parte. El ímpetu con el que los locales regresaron se fue agotando, por tanto, y los chicos de Gómez volvieron a mostrarse como un equipo sobrio y bien armado.
Carecieron de ocasiones claras de marcar, pero al menos no corrieron el riesgo de encajar un gol que probablemente hubiera sido definitivo. No merecieron perder, porque no fueron peores que su oponente, y esta vez la fortuna no les dio la espalda.
La Gimnástica introdujo a Neira, que ocupó el lugar de Mario en el eje de la defensa, y el equipo no se resintió. Gómez, que vio que la victoria no era una quimera, lo intentó e introdujo a Perujo primero y a Jorge después, pero a pesar de su lucha y sus ganas de marcar, ninguno de los dos arietes consiguieron un beso de la gloria. El gol sigue rehuyendo a los de Torrelavega.