Athletic B 1 - Gimnástica 0
Un cuarto hora condena a la Gimnastica
El conjunto blanquiazul, a pesar de la buena imagen, no pudo remontar el gol tempranero de Lander
Escrito por Adela Sanz el 08-10-2011 a las 22:31
Athletic B: Jon Serantes -2-, Jonas -3-, Xabier Galán -2-, Etxeberría -2-, Unai -1-, Erik -2-, Alain -2-, Javier -2- (Eguaras -1-, m.76), Lander -2-, Vidal -1- (Mikel, m.89), Ibai Gómez -2- (Asier -1-, m.62
Gimnástica: Iván -1-, Alberto -1-, José Luis -1- (Javi -1-, m.64), Dani Cobo -1- (Aaron -1-, m.52), Negredo -1- (Anibal -1-, m.64), Nando -1-, Nacho, Carlos Álvarez -2-, Víctor Sánchez -1-, Camus -1- y Siro -1-.
Goles: 1-0, m.14, Lander.
Árbitro: Iosu Galech Apezteguía, del comité navarro. Mostró tarjetas amarillas a los visitantes Alberto (m.4), Carlos Álvarez (m.37), Siro (m.63), Javi (m.89)
Incidencias: Ciudad Deportiva de Lezama. Cerca de1.500 espectadores.
Quince minutos malos condenan a la Gimnástica. Los torrelaveguenses buscaban la tercera victoria consecutiva, segunda a domicilio, pero se tuvieron marchar con las manos vacías. Unas veces se pierde porque el contrario ha sido superior y hay que aceptarlo; otras, sin embargo, es más difícil de explicar la causa. Se puede achacar a la mala fortuna, a un bajón en el juego durante unos minutos, a alguna jugada desacertada, a la pura inercia. La cuestión es que el equipo se fue ayer de vacío, con cero puntos, como se pudo haber llevado uno o los tres. Por juego, la Gimnástica no fue inferior al Athletic B, incluso, dominó durante la mayor parte del tiempo. Por ocasiones, tampoco, ya que dispuso de varias, entre ellas un balón al palo que estrelló Víctor y un remate dentro del área pequeña de Siro que consiguió salvar Serantes.
A pesar de la derrota los jugadores blanquiazules pueden estar satisfechos con su trabajo, ya que el fútbol, en ocasiones , es cuestión de que al balón le dé o no por entrar en la portería. Ayer, sucedió esto último, se perdió una buena oportunidad, pero el equipo dio la cara, luchó e intentó imponer su juego y mantuvo encerrado en su campo al rival durante casi toda la segunda mitad. Tampoco el Athletic lo hizo mal, saliendo con fuerza en los minutos iniciales, consiguiendo pronto la ventaja y sabiendo administrarla hasta el final. El juego en sí pasó por fases de intensidad, alternadas con otras más grises. En general, buenas defensas, imprecisión en el centro del campo, dificultad para penetrar por las bandas y falta de pericia arriba. Se tiró bastante a puerta, pero mal.
Apostó Gómez por un centro de campo robusto y poblado, con Siro y Dani Cobo casi en línea, apoyados en las bandas por José Luis y Víctor, y arriba, alternándose en la punta de ataque, Negredo, que se pegó una buena paliza con los centrales bilbaínos, y Carlos Álvarez, con mucha movilidad, rápido, pero sin suerte en sus tiros a puerta. Esta vez Cusidor vio todo el partido desde el banquillo. Del otro lado, los de Ziganda, que apostó por un futbol de transiciones rápidas. El gol, sin embargo, cambió el juego de los locales, cuyo juego perdió calidad desde el momento en que decidieron esperar atrás y jugar al contragolpe.
Un Athletic a la contra
El Athletic comenzó fuerte, con un futbol veloz que desarboló el sistema defensivo de la Gimnástica. Yurrebaso supuso un quebradero de cabeza para Alberto y Neira hasta que éstos le pillaron el truco a sus jugadas y a base de colocación y potencia se hicieron fuertes en defensa. El peligro, de todos modos, llegó desde las bandas, donde los interiores lograron colgar varios balones al área. Uno de ellos, enviado desde la derecha por el lateral Ramalho lo acertó a rematar Yurrebaso e Iván nada pudo hacer por evitar que el balón se colase en su portería. El Athletic disfrutaba de sus mejores momentos y parecía que la Gimnástica poco tenía que hacer.
El equipo local, tras adquirir ventaja, retrasó sus líneas y la Gimnástica empezó a tomarle el pulso al partido. Cobró conciencia de que podía pelearle a su rival el resultado y empezó a hilvanar jugadas. Probó por el centro, mediante pases de Dani Cobo y de Siro en profundidad, y también por las bandas, sobre todo por la derecha, con José Luis, pero no consiguió su propósito. Negredo dispuso de la mejor ocasión para igualar antes del descanso, pero un lanzamiento suyo desde fuera del área lo despejó el guardameta y Cárlos Álvarez no logró llegar al rechace.
Tras pasar por vestuario, la Gimnástica continuó apretando a su rival, pero la primera ocasión clara la tuvo éste, con un lanzamiento de Ibai que a punto estuvo de sentenciar el partido. A partir de ese momento, fueron los blanquiazules los que empezaron a martillear sobre la portería de Serantes. Primero Carlos Álvarez, y después Siro dispusieron de sendas ocasiones. Fueron los minutos de mayor intensidad. Parecía que el gol podía llegar en cualquier momento, tanto de un lado como del otro.
Víctor, desde lejos, envió un balón al palo. Este hecho alimentó la ambición de sus compañeros. Cada vez costaba más atravesar la línea defensiva de los rojiblancos y se optó por los tiros lejanos. Casi al final, Fernando Pérez, que había entrado por Negredo, casi loga el empate, pero desperdició una buena ocasión para hacerlo enviando fuera un balón dentro del área. Poco a poco se fueron cumpliendo los minutos y al final nada se pudo hacer por evitar la derrota. La Gimnástica se volvió sin puntos.