GIMNÁSTICA 1 - BURGOS 0
Tres puntos y gracias
Los blanquiazules se colocan quintos a dos puntos del segundo clasificado, el Amorebieta
Escrito por Adela Sanz el 30-10-2011 a las 22:23
Gimnástica: Iván Crespo, Abraham, Alberto, Mario, Cusi, José Luis, Javi, Nando, Aarón (Cristian), Carlos Álvarez (Negredo) y Fernando Pérez (Siro).
Burgos: Aurreko, Urbano, Carracedo (Lobera), Colina, Gonzalo (Yahvé), Sergio Torres, Troiteiro, Elías, Castells, Goku (Espinosa) y Rufino.
Gol: 1-0 minuto 43, Javi.
Árbitro: Suberbiola Zúñiga. Amonestó a los locales Abraham, Iván Crespo, Mario, Cusi, Javi y Nando. Por parte visitante a Colina, Sergio Torres y Troteiro.
Incidencias: Campo de Santa Ana en buen estado. Se guardó un minuto de silencio por Raquel Iglesias, hija del exentrenador y exjugador blanquiazul Uco Igleasias.
La Gimnástica vence, pero no convence. Consigue los tres puntos ante el Burgos, gracias a una jugada aislada, fruto de un rechace del portero que aprovechó Javi pero no juega bien, cuesta ver tres pases seguidos y la falta de pegada comienza a cobrar un aspecto preocupante. El equipo llega mal, pocas veces, y, cuando lo hace, los lanzamientos a puerta salen flojos, desviados o ni siquiera salen, muriendo entre las botas de los propios futbolistas.
Lo importante es que se ganó, pero la victoria no dejó un buen sabor en el paladar. Poco fútbol ante un equipo que ocupa el último lugar, en principio inofensivo pero que ante el desplome en bloque de los locales se creció, se vino arriba y obligó a los blanquiazules a terminar el partido pidiendo la hora. Tal fue la imagen del equipo durante gran parte del partido que su afición, que suele volcarse con los suyos, le dedicó los primeros silbidos.
El equipo que sacó Gómez al campo contaba con varias novedades. Entre ellas destacó la ausencia de Siro, que comenzó el encuentro sentado en el banquillo. Así, el centro del campo fue para Cusidor y Aarón, con Fernando un poco más arriba, como enganche, Carlos Álvarez en la punta de ataque en vez de Negredo (como en Lemona la semana anterior), acompañados en las bandas por José Luis y Javi.
En teoría armas más que suficientes para hacer frente y superar al colista, que tiene toque y velocidad, pero nada más. Pero no. Ya desde el comienzo se vio lo que se ha convertido en una tónica general de los últimos partidos: al equipo le cuesta un riñón jugar al fútbol cuando de llevar la pelota se trata. Es caer el balón en los pies de un blanquiazul y comenzar el juego de la ruleta. Uno se la pasa a otro, este otro no sabe qué hacer y se lo quita de encima, eligiendo muchas veces la peor de las opciones de pase. Resultado de ello es un sinfín de balones perdidos. Y menos mal que el rival, el Burgos, era una hermanita de la caridad, que si no se podría estar hablando de la oportunidad desperdiciada en vez del triunfo obtenido. Y es que el equipo pone ganas, lucha, se esfuerza, pero algo pasa porque las cosas no salen.
La Gimnástica llega arriba con poco peligro y muchas veces remata desde lejos, como hizo Aarón con un balón que recogió sin esfuerzo el portero. Otras veces, cuando penetra en el área, se hace un lío, como le sucedió a Carlos Álvarez que, de manera asombrosa, falló delante del portero. Mientras, el Burgos espera atrás, confiando todas sus bazas a su defensa y al milagro de un contragolpe que no llega.
Entretanto el equipo blanquiazul, claramente superior pese a todo, a trompicones, martillea el área visitante. Lo intentó, de nuevo, Carlos Álvarez desde la frontal del área con un lanzamiento sin potencia, y poco después volvió a hacerlo con un disparo más fuerte, pero sin puntería. Parecía que el gol no iba a llegar nunca porque no había manera de fabricar un tiro a puerta en condiciones. Pero llegó, fruto de otro lanzamiento desde fuera del área de Nando. El balón salió de su bota izquierda al centro de la portería, pero el portero no logró atajarlo y cayó al suelo, donde un avispado Javi, que merodeaba por allí, lo envió a las redes defendidas por Aurreko.
El gol dio tranquilidad a la Gimnástica, pero no mejoró la calidad de su juego colectivo. Así, tras el descanso, pese a que a punto estuvo de aumentar la ventaja gracias a una llegada de Javi, el equipo siguió acusando los mismos defectos, demasiada conducción, dudosa elección de pase y dificultad para salir desde atrás con el balón controlado.
Consiguió salir adelante gracias a su calidad y a que el Burgos no opuso demasiada resistencia, cada vez con más huecos en su línea defensiva. Por ellos se colaron los blanquiazules varias veces, pero erraron con saña ante el portero burgalés. Prueba de ello fue la internada de Fernando por la derecha, su fantástico pase a Carlos Álvarez y el increíble fallo de éste en el uno contra uno frente al portero. Recibió, controló bien, pero chutó fuera.
A medida que pasaban los minutos la Gimnástica entró en una fase de amodorramiento que fue aprovechada por los de Burgos, quienes optaron por tomar la iniciativa, adelantando sus líneas con el propósito de mandar algún balón al área de Iván Crespo, que hasta entonces podría haber dormido la siesta si hubiera querido. Rufino probó primero, de un modo algo inocente, y después fue Yavhé quien lo volvió a intentar sin éxito. Como el equipo visitante parecía animarse, Gómez movió el banquillo y dio entrada a Negredo y después a Siro y a Cristian para animar el juego blanquiazul y poner en alerta a los defensas contrarios, pero no hubo mejora. Ya casi al final, tras un par de ocasiones desperdiciadas por los locales, el Burgos metió el miedo en el cuerpo con una jugada de varios pases cerca del área, pero todo quedó en un susto. La nota positiva: el equipo vuelve a estar arriba.