SEGUNDA DIVISIÓN B
Se terminó la sequía
La Gimnástica se impuso al Lemona por la mínima, gracias a un gol de penalti en la segunda parte
Escrito por Adela Sanz el 23-10-2011 a las 21:38
LEMONA: Iñaki, Piette, Gurrutxaga, Arkarazo, Josu Iglesias, Oinatz, Rebollo, Uranga (Txopi), Borja (Solaun), Markel y N´gako (Dani Suárez).
GIMNÁSTICA: Iván Crespo, Abraham, Nando, Neira, Mario, Cusidor, Javi, José Luis (Cristian), Aarón (Dani Cobo), Fernando (Negredo) y Carlo Álvarez.
GOLES: 0-1 minuto 75, Cusidor de penalti.
ÁRBITRO: López Muñoz. Amonestó a los locales Piette, N´gako, Rebollo, Josu Iglesias,a quien posteriormente expulsó por roja directa, Borja y Dani Suárez. Por parte visitante amonestó a Neira, Cusidor, Abraham, Mario y Cristian.
INCIDENCIAS: Estadio Arlonagusia, en buen estado, con buena entrada y presencia de un nutrido grupo de seguidores blanquiazules.
Se terminó la sequía. La Gimnástica logró en Lemona romper la tendencia a la baja tras sus dos derrotas consecutivas venciendo por la mínima. Que el gol haya sido de penalti es lo de menos. Fin, por lo tanto, a una semana complicada y vuelta a empezar. A partir de ahora el cronómetro vuelve a ponerse a cero.
No fue un buen partido en lo técnico, pero sí en esfuerzo, por lo menos por el lado de los blanquiazules, que lucharon cada balón con ímpetu y merecieron, si no por el juego, al menos por el despliegue de energía, un resultado positivo. El rival de ayer, el Lemona, parece que no termina de salir del bache, y si bien gozó de alguna oportunidad clara para marcar, no lo consiguió. Parece ser que se ha metido en una dinámica de derrotas que mantiene atenazadas las piernas de los jugadores.
Gómez, ante las ausencias de los sancionados Víctor, Alberto y Siro, echó mano del fondo de armario y dio entrada a varios futbolistas que no suelen ser titulares. Así, Abraham regresó al lateral derecho, Mario al eje de la zaga, Aarón acompañó a Cusidor en el centro del campo y Fernando Pérez ocupó su puesto por detrás del delantero centro, Carlos Álvarez. Destacó la ausencia en el once titular de Negredo y Dani Cobo, a quienes el entrenador concedió un descanso, aunque tiró de ellos en la segunda parte.
No fue fácil
No era, a pesar de los malos resultados obtenidos en casa por los vizcaínos, un partido fácil para los de Torrelavega. Un campo de reducidas dimensiones y un equipo peleón no suelen dársele bien al equipo blanquiazul, que gusta más de los espacios y de mover el balón de un lado a otro. Tocó, por consiguiente, ponerse el mono de obrero y luchar. Hombres como Cusidor, Aarón y Fernando corrieron kilómetros, presionaron y agotaron sus reservas energéticas peleando en la mitad del campo.
Primer remate
El primer acercamiento al área con cierto peligro se produjo apenas iniciado el encuentro, con un remate de un futbolista del Lemona que salió por la línea de fondo. Poco después Aarón le dio la réplica a los cementeros tras una jugada iniciada por él mismo, pero su lanzamiento, suave, lo detuvo Iñaki. Piette, con un potente remate que salió rozando el palo, puso fin a estos instantes iniciales de fútbol directo. Después llegaron la calma y el fútbol trabado y no volvió a verse un balón cerca del área hasta que Carlos Álvarez recibió un pase de Aarón al hueco y solo delante del portero no acertó en la definición, enviando fuera el balón. Esa fue la ocasión más clara de que dispusieron los gimnásticos en la primera mitad, que terminó sin goles. Dominó más el equipo local, que tuvo más empuje, pero careció de llegada. La Gimnástica, que se limitó a aguantar, salvó el primer envite.
Mejor, en la segunda parte
Salió mucho mejor el equipo de Gómez en la segunda mitad. Con más decisión, más volcado hacia el ataque y con voluntad de lograr pronto un gol. No trenzó grandes jugadas, perdió varios balones de peligro y chutó poco a portería, pero hizo más méritos que su rival. El Lemona se fue apagando poco a poco y no consiguió poner en apuros a Iván hasta casi el final del partido, cuando atacaba a la desesperada. La ocasión más clara para marcar la tuvo Javi con un lanzamiento de falta bien ejecutado, dirigido a la escuadra derecha de la portería, pero que despejó el portero, hasta entonces bastante inseguro en sus acciones, con un gran despeje.
Dominio cada vez mayor de los blanquiazules, muy seguros de sí mismos y conscientes de que este partido no podía escapárseles de las manos. El entrenador sacó del campo a unos exhaustos Fernando, Aarón y José Luis, y dio entrada a futbolistas de refresco, con el propósito de controlar el centro del campo y aguantar los balones arriba. Así, en uno de los envíos al área, un defensor local, Josu Iglesias, tocó el balón con la mano y cometió penalti. Cusidor agarró la pelota y fusiló al guardameta. Fin a la pesadilla, a la sequía goleadora y a la frustración.
El Lemona, consciente de la situación que tenía por delante, con poco tiempo y mucho por hacer, se volcó en ataque, con más voluntad que buen tino, y llegó a tener la oportunidad de lograr el empate. Rebollo sacó una falta a la izquierda del área cántabra y Markel consiguió rematar de cabeza estrellando el balón en el larguero, encogiendo el corazón de todos los gimnásticos allí presentes. Pero esa fue la última, no hubo tiempo para más. No fue el mejor partido de los blanquiazules, que llegaron poco y no disfrutaron de su juego, pero lograron lo que buscaban, que era un momento de respiro, un punto de inflexión, el final de un mal sueño.