SEGUNDA DIVISIÓN B
Los errores le salen muy caros a la Gimnástica
Una pérdida de balón, que propició el empate del Zamora, quitó a los de Torrelavega los tres puntos
Escrito por Adela Sanz el 04-09-2011 a las 23:25
Estadísticas
Gimnástica: Iván Crespo, Camus, Mario, Nacho Neira, Nando, Siro, José Luis, Dani Cobo (Fernando), Aarón, Rubén Negredo y Víctor (Cristian).
Zamora: Sergio Sánchez, Garretas, Agustín, Manu Arias (Miguel Santos), Josete, Nacho Matador, Jairo (Matías Alonso), Jona (Jacobo Trigo), Alberto Prada, Juanra y Marín.
Goles: 1-0 m. 21, José Luis. 1-1 m. 42, Jona.
Árbitro: Moro Sánchez. Amonestó a los locales Camus, Nacho Neira, Nando, Dani Cobo, Siro, Víctor y expulsó con roja directa a Mario. Por parte visitante, a Manu Arias, Josete, Marín, Miguel Santos y expulsó con roja directa a Nacho Matador.
Incidencias: Campo de Santa Ana con el terreno de juego en buen estado.
EL PÚBLICO
Unos 1.800 espectadores de los cuales un grupo de unos 200 llegaron desde Zamora para animar a su equipo.
Acción de privar a alguien de lo que esperaba. Esto es la frustración. Y precisamente este fue el estado en el que abandonaron el campo tras el empate a uno ante el Zamora los jugadores, técnicos y aficionados de la Gimnástica. Rabia, impotencia y malestar por lo que pudo haber sido y no fue. Si se hubiera aguantado el resultado. Si no se hubiese fallado tanto en defensa. Si… En fin, la agria pesadumbre por el resultado y por el juego exhibido durante buena parte del encuentro.
Tras la derrota en la anterior jornada lejos de Santa Ana, los gimnásticos confiaban en este encuentro para encauzar de nuevo el rumbo, aprovechándose de la buena cara que el equipo suele ofrecer en su propio campo. El rival, además, venía de perder los dos primeros encuentros y no había marcado un solo gol. Visto en perspectiva, parecía un momento propicio para sumar otros tres puntos. Pero una cosa es lo que uno espera de la vida y otra muy distinta lo que ésta le depara, y a la Gimnástica, esta vez, le tocó en suerte un día atravesado.
Con Siro como mediocentro, el equipo trató de manejar el encuentro desde los primeros minutos, no obstante, enseguida se pudo comprobar que los zamoranos no lo iban a poner fácil. Equipo luchador, presionó la salida del balón y dificultó cuanto pudo el juego de los blanquiazules, además de lanzar furibundos contragolpes. Sólo su falta de pegada arriba les privó de un resultado mejor. Fue un encuentro de pocas ocasiones de gol, sobre todo en la primera mitad, con lanzamientos a puerta desde muy lejos, precipitados o simple y llanamente malos.
La primera aproximación al área, sin que resultara un peligro real, fue para los de Torrelavega, con una jugada de Aarón que ningún compañero acertó a finalizar. Minutos más tarde lo intentó Víctor Sánchez con un lanzamiento de falta que atajó sin dificultad el guardameta.
Tardó en crear peligro el Zamora, cuyas jugadas empezaban con esperanza pero se agotaban cerca del área blanquiazul. Una internada de Juanra con centro al área incluido que no acertó a definir Jairo fue la única aportación ofensiva de los castellanos. Poco después llegó la primera acción que provocó la airada reacción del público local.
Llega el gol
Víctor, desde la línea de fondo envió un balón al interior del área que en apariencia golpeó en un brazo de un defensor. No hubo casi tiempo para lamentos ya que, por fortuna, poco después llegó la jugada del gol gimnástico. Siro envió un gran pase a José Luis, que se internaba por la derecha, y éste, con frialdad, recortó hacia el área, levantó la cabeza y colocó, preciso, suave, el balón fuera del alcance del portero. Un tanto para enmarcar.
Se acercaba el final del primer tiempo y el partido parecía encarrilado. Nada más alejado de la posterior realidad. Rayando el descanso, para fastidio de los locales, una pérdida de balón, unida a una cadena de despropósitos defensivos, propició el tanto del empate.
El gol, también de bella factura, por cierto, lo logró Jona elevando el balón sobre Iván, que salió a esperarlo, en vano, al borde del área.
Los nervios se desatan
El juego se reanudó con intensidad. A una jugada de José Luis finalizada con un lanzamiento lejano y desviado de Siro la siguió, poco más tarde, otra en la que Mario, fuera de sí, hizo dos entradas consecutivas que desataron los nervios en ambos equipos y la sucesión de insultos, empujones y agarrones siguió la expulsión del central blanquiazul y de Nacho Matador, principales protagonistas de la reyerta. Dani Cobo, que también puso de su parte en el lío, se llevó de recuerdo una tarjeta amarilla como bálsamo a su exceso de ímpetu.
Las expulsiones mermaron las condiciones futbolísticas de ambos conjuntos. La Gimnástica, con Siro en el puesto de central y con Aarón en el pivote, perdió la poca chispa que le quedaba.
Su juego se empobreció, salvo por alguna acción aislada de Fernando Pérez, que a punto estuvo de marcar el segundo, y el equipo se quebró por la mitad, con cinco por detrás del balón y cuatro por delante, para desesperación de Gómez, que se desgañitaba en vano desde la banda.
Los cambios apenas se hicieron notar y el partido fue muriendo poco a poco, con parte de los aficionados abandonando la grada a falta de diez minutos para el final, conscientes de que ya nada iba a cambiar. Y no se equivocaron.