Real Sociedad B 0-Gimnástica 2
La Gimnástica siembra el pánico en Zubieta
Javi y Dani Cobo sentencian el partido ante el filial de la Real Sociedad
Escrito por geca sport el 11-12-2011 a las 13:23
REAL SOCIEDAD B: Mandaluniz (1), Plaza (1), Castañeda (3), Erraspi (1), Faldúa (1), Gaztañaga (2), Pons (1) (Hervías m.57 (1)), Ros (2), Iker Hernández (1) (Rodríguez m.69 (SC), Ozkoiri (2), Beitia (2) (Barsina (SC) m.69).
GIMNASTICA TORRELAVEGA: Crespo (2), Abraham (2), Alberto (3), Mario (2), Cusidor (3) (Dani Cobo (2) m.63), Negredo (1) (Carlos Álvarez (SC) m.79), Javi (3) (José Luis (1) m.76), Nando (1), Víctor Sánchez (2), Cristian (2) y Siro (2).
Árbitro: Flores Roda (1), del colegio navarro. Amonestó a los locales Plaza, Ozkoiri y expulsó a Plaza en el minuto 76 y a Rodríguez en el 90. Amonestó a los visitantes Alberto, Mario, Cusidor, Nando y Siro.
Incidencias: Zubieta. 2000 espectadores.
Goles: 0-1, m.33: Javi. 0-2, m.69: Dani Cobo
La Gimnástica de Torrelavega selló en casa de la Real Sociedad la diferencia existente entre ambos contendientes en la tabla clasificatoria. Los cántabros se impusieron sin paliativos a un filial blanquiazul que no reacciones y que ocupará una semana más puestos de descenso. Pasada la media hora de juego Javi se encargaba de abrir el marcador y en la segunda mitad la sentencia la conseguía Dani Cobo en el minuto 69.
Meho Kodro, técnico local, introdujo alguna que otra variación en su 'once' inicial en cuanto a las demarcaciones de sus jugadores se refiere. Así las cosas, Joseba Zaldua vio centrada su posición habitual, desplazándose del lateral derecho al centro de la zaga. En la otra punta del dibujo, el entrenador bosnio introdujo solo en punta al juvenil Iker Hernández, mientras que los tres que le secundaban eran Pons por la banda derecha y Ozkoidi y Beitia, éste escorado a la izquierda abandonando su habitual parcela central.
José Gómez, por su parte, tiró de la alineación clásica y puso en liza a los hombres que mayor réditos están dando esta temporada al conjunto de la provincia de Cantabria.
La primera inmediación al área contraria tuvo protagonismo guipuzcoano. Imanol Plaza cabalgó por la banda derecha para colocar un buen centro al corazón del área, donde se encontraba Iker Hernández para cabecear por encima del larguero y desviado. Fue el remate más nítido del que dispuso el chaval, al que borraron del campo los dos centrales visitante, que cuajaron una magnífica labor en la tarde de ayer.
Viendo los minutos ulteriores, se trató de una especie de espejismo. A raíz de la citada acción, la Gimnástica cogió las riendas del partido y amenazó hasta en tres ocasiones con adelantarse en el marcador. Negredo, absolutamente desafortunado ayer, tomó la peor decisión en un par de oportunidades dentro del área, ya que quiso pasar el balón cuando lo más eficiente era chutar a puerta. El delantero, hermano del crack del Sevilla, además, se perdió en mil batallas con los jugadores txuri urdin, y le sobró más de una acometida sin el balón de por medio en pugnas aéreas.
Posible penalti
Alrededor de la media hora de juego llegaron las jugadas decisivas del envite. La primera, en el minuto 28, instante en el que Pons percutió de fuera a dentro siendo objeto de falta. Lla infracción se produjo dentro del área, pero el colegiado Flores Roda decretó falta fuera del área. La falta fue magistralmente ejecutada por el lateral izquierdo Castañeda, el mejor local, pero Crespo evitó el gol con un vuelo espectacular en su única y mejor intervención del partido.
A raíz de esta jugada, el Sanse enlazó unos minutos de buen juego, ágil y determinante. Los más brillantes del partido. Pero, caprichos balompédicos, ahí llegó el primer gol del partido para la Gimnástica. Nando envió un centro carente de todo peligro desde la banda derecha y Mandaluniz, cuando lo tenía todo a favor para atrapar el cuero, despejó mal, directamente a la bota derecha de Javi, que golpeó suave y por arriba desde el balón del área y sin dejarla caer para poner en franquía a los cántabros. Desde ese momento hasta el descanso, el cuadro visitante introdujo cloroformo al partido.
La segunda parte comenzó vibrante, con una meritoria jugada individual de Beitia por la izquierda que desbarató Crespo, que salió a sus pies.
Aviso y ejecución
Un garrafal e impropio error de Gaztañaga dio paso a una clarísima ocasión cántabra. El central de la Real Sociedad B falló al ceder el balón a su portero, quedándose corto el envío. Negredo cortó la trayectoria, se encaminó a la portería realista y pasó en horizontal a Cristian, que falló solo ante Mandaluniz con todo a su favor. El cuadro visitante perdonó la vida al filial, algo que flor de unos minutos. La ejecución definitiva no tardó en llegar. La Gimnástica botó un saque de esquina desde la izquierda de su ataque, la defensa despejó flojo y mal, al centro del área, donde se encontraba Dani Cobo, recién incorporado al pulquérrimo césped de Zubieta. El centrocampista disparó fuerte, el balón tocó en la maraña de piernas del interior del área y se introdujo inexorable en la portería de la Real B.
Plaza fue expulsado por doble amarilla, lo que terminó de condicionar un partido inclinado. Los cambios de Kodro no surtieron el efecto deseado e incluso la diferencia en el marcador pudo ser ampliada por la Gimnástica. La Real B, por su parte, sólo opositó al recorte de diferencias por medio de un par de arrebatos de rabia, uno de Castañeda y otro de Barcina. Fruto de la frustración, Iñigo Rodríguez perdió los papeles y realizó una fea entrada en el minuto 90, con la justa y consecuente expulsión. Los de Kodro terminaron con nueve futbolistas y desquiciados; los cántabros, siguen sin desmarcarse de los puestos cabeceros que desean ocupar a final de la temporada. No andarán lejos si continúan con esta solvencia en su puesta en escena.