SEGUNDA DIVISIÓN B
La Gimnástica se embarra
Los blanquiazules enlazan su segunda derrota consecutiva en Santa Ana, que ayer presentó muy mal estado
Escrito por Adela Sanz el 07-11-2010 a las 19:07
Gimnástica: Iván Crespo, Borja Camus, Alberto, Mario, Nando, Cusi, Siro, Dani Cobo, Jorge (Brazález), Cristian (Perujo) y Javi (José Luis).
Osasuna B: Zabal, Marcos, Nacho, Ekhi, Postigo, Rodellar, Roberto Torres (Gabilondo), Carranco, Manuel (Mariano), Timor (Moisés) y Annunziata.
Gol: 0-1 minuto 13, Annunziata.
Árbitro: Istúriz Latorre. Amonestó a los locales Alberto, Mario, Cusi y Cristian. Por parte visitante a Postigo y Mariano.
Incidencias: Campo de Santa Ana en mal estado por el agua caída y el barro de las áreas. Asistieron unos 1.200 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por José Gómez Martínez, padre del entrenador de la Gimnástica quien falleció recientemente.
La línea que separa el éxito del fracaso es tan delgada que en ocasiones es muy difícil apreciar donde se encuentra. Ayer la Gimnástica hizo todo por cruzar hacia el éxito. Pero no pudo.
Planteó un encuentro acorde con las circunstancias, se mostró contundente en defensa, puso empeño, e incluso dispuso de ocasiones para marcar más goles que el contrario, sin embargo, cayó derrotada. No es cuestión de clamar al cielo, ni de lamentarse por la mala fortuna, porque el fútbol no entiende de justicia. Todo se reduce a algo mucho más simple. Unas veces el balón entra en la portería y otras no. La derrota duele, pero aquí lo que importa no es la caída, sino el modo y el porte con el que uno cae.
La Gimnástica perdió ayer lo mismo que podía haber ganado. Saltó al césped - si es que al terreno de juego se le podía denominar así- con la firme decisión de comerse a su rival desde el pitido inicial. Y desde las primeras acciones se vio a un equipo concentrado y con ganas de hacerle ver a su rival que de allí no se iba a marchar sin ensuciarse el traje.
Fútbol directo
Gómez apostó por un planteamiento diferente a lo habitual, consciente del mal estado del terreno de juego. Nada de pases arriesgados a ras de hierba, contundencia en los despejes en defensa, mucha concentración para evitar riesgos, y búsqueda de desplazamientos largos con el propósito de provocar el caos táctico en el Osasuna B.
Los navarros, a la expectativa en los primeros minutos, enseguida se sintieron cómodos en el campo. No les importó echarse atrás y esperar, muy atentos a los errores en la entrega del esférico. Uno de esos fallos en el centro del terreno de juego fue el origen del gol rojillo. Un balón que se quedó muerto a consecuencia del agua, lo interceptó un centrocampista visitante, quien envió a Manuel, que se internó en el área, ganando a los centrales gimnásticos. Centró a la izquierda, por donde llegó veloz Annunziata. Éste tiró fuerte y raso y batió a Iván Crespo, que nada pudo hacer desde la chocolatera en la que el agua había transformado su área.
El gol, a los 13 minutos, no era precisamente un comienzo idílico, pero los blanquiazules, tragando saliva y apretando los dientes, tuvieron que hacerse cargo. Aún era pronto y no era cuestión de lanzarse a una alocada carrera suicida. Así que el equipo continuó fiel a los principios marcados desde el banquillo: dominio de la pelota, apertura hacia las bandas y entrega en profundidad. Tanto Javi como Cristian trataron de hacer su trabajo y generaron ocasiones de peligro, pero los defensas estuvieron a la altura y desbarataron sus intentos. La ocasión más clara de la Gimnástica en la primera parte fue para Siro, que remató de cabeza un balón que sacó de la escuadra el portero del Osasuna.
En ocasiones a lo largo del partido, dio la impresión de que los jugadores pamploneses se habían adaptado mucho mejor a las malas condiciones del campo, ya que casi todos los balones perdidos terminaban, de una u otra forma, en sus botas. Su anticipación, verticalidad y la potencia de su delantero centro fueron algunas de las claves de su victoria. Un último lanzamiento de Camus, fue lo último destacable de la primera mitad.
El partido se reanudó con un equipo local lanzado al ataque y que dispuso de ocasiones para igualar e incluso llevarse el partido. A los ocho minutos, por ejemplo, Rodellar tuvo que desviar un balón de Camus que había logrado despistar al guardameta. No fue el único susto para los visitantes. Cinco minutos después, llegó, tal vez, la oportunidad más clara de todo el encuentro. Jorge disparó a puerta desde lejos, sorprendiendo al portero, pero el balón se quedó clavado en el fango, casi en la línea de gol, y Javi, que venía desde atrás en carrera, no acertó en el remate. Un fallo que el mismo jugador quiso remediar más tarde con un buen lanzamiento de falta que el portero desvió a saque de esquina.
Cambios blanquiazules
Gómez, otras veces acertado con sus cambios, intentó acelerar el juego de su equipo cambiando la línea de ataque con la entrada de Brazález, de Perujo y, más tarde, de José Luis. Pero en esta ocasión no funcionó. Brazález apenas intervino en el juego y Perujo, que sí encaró a sus defensores desde la derecha, fue una víctima de la ceguera de sus compañeros, empeñados en jugar por la banda contraria. De este fue la última ocasión de gol.
En una de sus internadas, penetró en el área y acabó en el suelo, arrollado por un defensor, pero el árbitro no interpretó la acción como derribo. El encuentro entró así en los minutos de la angustia, con una prolongación del tiempo que tampoco bastó a los gimnásticos. Lo único que hizo la Gimnástica en esos últimos compases es representar eso de que querer es poder.
Al final, esta segunda derrota consecutiva en Santa Ana obliga a los blanquiazules a conformarse con el cuarto puesto de la tabla. Eso sí, igualado a puntos con el Mirandés, que es tercero.
El Éibar, que continúa liderando la clasificación, se aleja de los torrelaveguenses y se sitúa a cuatro puntos, mientras que la segunda plaza, que ocupa el Deportivo Alavés con 24 puntos, puede recuperarse la próxima jornada cuando la Gimnástica viaje hasta tierras guipuzcoanas para enfrentarse a la Real Sociedad B.