Gimnástica 1 - Bilbao Athletic 0
La Gimnástica ruge más y mejor
El gol de Cristian y un penalti detenido por Iván desequilibran el partido para los blanquiazules
Escrito por Adela Sanz el 19-09-2010 a las 23:10
Gimnástica: Iván Crespo, Alberto, Mario, Cusidor, Jorge (Abraham), Nando, Ricky (Brazález), Cristian, Camus, Bubu (José Luis) y Siro.
Bilbao Athletic: Aitor, Ramalho, Galán, Etxebarría,Santamaría, Quintanilla, Mentxaka (Miñes), Cerrajería (Echaniz), Laborda, Goñi y Gómez.
Goles: 1-0 minuto 62, Cristian.
Árbitro: Soto Grado. Amonestó a los locales Camus (2), Siro y Cristian. Por parte visitante a Etxebarría, Santamaría, Cerrajería, Goñi y Gómez.
Incidencias: Campo de Santa Ana en buen estado con unos 1.500 espectadores.
En el deporte en general, y en el fútbol en particular, no es infrecuente el empleo de terminología bélica, y con cierta razón. Locales y visitantes pelearon durante la totalidad del encuentro en una guerra de trincheras sin cuartel. Pocos espacios, presión asfixiante, derroche físico y juego viril al límite, duro, pero dentro de los límites de la deportividad.
El encuentro fue un pulso sostenido entre dos rivales que plantearon un partido muy táctico, en el que la labor de contención se impuso sobre la creatividad.
No fue, sin embargo, un partido aburrido. Feo quizás para los amantes del juego a ras de hierba, del pase en corto y velocidad de desplazamiento, pero intenso y vibrante. Parco también en ocasiones de gol, lo que daba la impresión, más que correcta, de que quien lograse perforar la línea defensiva y adelantarse en el marcador se iba a llevar el triunfo, como a la postre así fue, gracias al gol conseguido por el local Cristian.
Si el partido en sí fue una lucha táctica, de posiciones, la primera parte resultó ejemplar en este sentido. El equipo de Gómez intentó tomar el control del partido haciéndose con el dominio del balón, pero desde el inicio chocó con un muro de contención, el centro del campo de los bilbaínos y su defensa adelantada, que en ciertos lances del partido redujo el juego a una especie de rondo en el círculo central.
Los locales tuvieron que poner en marcha un plan B y optaron por convertir a sus puntas, Cristian y Jorge, en recios y sufridos zapadores, pero ni con esas.
El equipo rojiblanco, optó por los balones largos y en profundidad, en busca de su delantero, o bien por encomendarse a Goñi. Un equipo el filial bilbaíno que, si bien no fue un prodigio de futbol ofensivo, si dio una lección de cómo jugar al límite. Aunque la segunda mitad no dejo de permanecer fiel al guión trazado en la primera, es cierto que el partido ganó en vistosidad, ya que tras el gol local las líneas se abrieron un poco y el balón circuló con más alegría.
Avisó primero Siro, con un fuerte lanzamiento desde fuera del área que Aitor no tuvo problemas en atajar. Apenas una jugada más tarde, Cristian, ganando de nuevo la espalda a los defensas, se plantó frente al portero y esta vez sí logró su objetivo. Cobró el partido a partir del gol local una nueva apariencia, con los jugadores peleando cuerpo a cuerpo, atreviéndose a luchar fuera de sus trincheras. Perdió el partido cierto orden, pero ganó en vistosidad, que fue in crescendo a partir del penalti y la consiguiente expulsión de Camus. El encargado de la ejecución, Goñi, se permitió ilustrar con maestría como no lanzar una pena máxima, suave, a media altura y al centro.
Salir vivos del castigo dio alas a los locales, que a pesar de la inferioridad numérica no se desbocaron y aguantaron hasta el final, donde las únicas jugadas dignas de mención fueron un lanzamiento de falta de Siro y un barullo en el área pequeña que Iván Crespo logró disolver.
Triunfo sufrido de un equipo que anoche se acostó cansado, pero orgulloso por el deber cumplido.