Gimnástica 2- Oviedo 0
La Gimnástica renace ante el Oviedo
Los hombres de José Gómez doblegan a un rival muy fuerte
Escrito por A. Sanz el 05-09-2010 a las 19:34
Gimnástica:Iván Crespo, Alberto, Mario, Cusi, Perujo (Dani Cobo), Jorge (Brazález), Nando, Cristian, Camus, Bubu (José Luis) y Siro.
Real Oviedo:Aulestia, Gonzalo, Pelayo (Falcón), Aitor Sanz (Castells), Perona, Xavi Moré (Manu Busto), Jorge Rodríguez, López Ramos, Nano, Miguel y Juanma.
Goles:1-0 m. 32, Cusi de penalti. 2-0 m. 87, Brazález.
Árbitro:Azcue Otegi (Colegio Vasco). Amonestó a los localesCamus y Mario. Por parte visitante a Juanma, Aitor Sanz y Manu Busto.
Incidencias:Campo Municipal de Santa Ana en buen estado con más de 2.500 espectadores.
La Gimnástica en un gran partido se impone a uno de los rivales más difíciles que pasará esta campaña por el campo de Santa Ana.
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba, escribió el filósofo cordobés Séneca. Es en la dificultad, en la derrota, donde se puede ver la verdadera alma de un hombre. Si una vez caído, con la rodilla hincada en la tierra, es capaz de alzar su mirada y volver a ponerse en pie con determinación, está a un solo paso de la victoria.
La Gimnástica cayó derrotada la anterior jornada en Gijón y tenía enfrente ayer nada menos que al Real Oviedo dispuesto a llevarse de Santa Ana los tres puntos por convicción y por capacidad. El equipo de Torrelavega podía haberse amilanado, podía haberse cuestionado su propia capacidad tras el tropiezo del primer partido, pero no lo hizo. No interpretó la derrota como un fracaso, sino como un toque de atención, como una oportunidad.
Gómez dibujó sobre la pizarra un esquema táctico poco acostumbrado, que sembró el murmullo en las gradas de Tanos. Decidió sacrificar el control en la medular, sentando en el banquillo a Dani Cobo, y apostando por un par de interiores rápidos, Bubu y Perujo, que se incorporasen con velocidad por las bandas y ayudasen en la cobertura defensiva a los laterales.
Los primeros veinte minutos de juego resultaron un tanto decepcionantes, a la par que clarificadores. El Oviedo no estaba fino, cargando obsesivamente el juego ofensivo sobre la banda derecha, negado en punta, con un único delantero peleado hasta con su sombra, y demasiado nervioso en la retaguardia, con unos centrales muy adelantados pero poco seguros, incomodados constantemente por Cristian y Jorge, que si bien no fueron una amenaza real para Aulestia, molestaron y desgastaron a los defensas, que terminaron el partido casi al límite de la salud mental.
La Gimnástica tampoco supo muy bien que hacer a la vista de su rival, incómodos sus futbolistas con el balón, que demasiadas veces pareció cobrar vida propia, burlándose de la habilidad de los blanquiazules. Al menos los locales llegaron a verle el rostro al guardameta visitante, aunque de lejos, eso sí. Perujo, Jorge, Siro y Cristian lo intentaron tímidamente. Fue el primero de ellos quien, en una de sus galopadas verticales hacia el área, se internó en el mismo y fue derribado claramente por un defensa. El encargado de lanzar el penalti, Cusi, chutó fuerte y a un lado, batió al portero.
La primera media hora de juego de la segunda mitad no fue como para escribir un tratado acerca de la belleza del fútbol. Los cambios del Oviedo aportaron garra y nada más. Si le salieron bien, a Gómez, quien acertó con la entrada de José Luis y sobre todo al darle la alternativa en casa a Brazález que al final asestó el golpe definitivo tras recibir un pase de José Luis, y batir con un potente lanzamiento a Aulestia. La guinda a un encuentro que fue la historia de un renacer.