SEGUNDA DIVISIÓN B
La Gimnástica no sale viva de Lezama
Un gol de Saborit dio el triunfo al Bilbao Athletic
Escrito por Adela Sanz el 30-01-2011 a las 17:51
ATHLETIC BILBAO B: Iturrioz, Albizua, Bóveda, Santamaría,, Etxebarria, Quintanilla, Unai Medina (Eraso), Cerrajería, Laborda (Guillermo), Igor Martínez y Saborit (Miñes).
GIMNASTICA: Iván Crespo, Abraham, Mario, Cusidor, Perujo (Lavín), Javi, Nando, Nacho Neira, Bubu (Jorge), Siro y Dani Cobo (Brazález).
GOL: 1-0 minuto 44, Saborit.
ARBITRO: Muñoz Caravaca (Colegio aragonés). Amonestó a los locales Igor Martínez y Bóveda. Por parte visitante, a Nando y Nacho Neira.
INCIDENCIAS: Instalaciones del Athletic Club en Lezama en buen estado con unos 1.500 espectadores de los cuales unos 200 acompañaron al equipo torrelaveguense. EL partido se inició con dos minutos de retraso debido al funcionamiento de unos aspersores dentro del terreno de juego.
No pudo aguantar más. La Gimnástica puso fin a la racha de siete encuentros sin perder cayendo en su visita a Lezama. El Bilbao Athletic, sin jugar un gran partido, con lo mínimo, y gracias a un golazo de Saborit, se impuso a un equipo muy frío en la primera parte y que en la segunda reaccionó, dispuso de ocasiones para empatar, pero careció de acierto.
Gómez sorprendió con su alineación inicial, prescindiendo al comienzo de Jorge y Brazález, y dando entrada en el once inicial a Perujo, tal vez con el propósito de desgastar a los centrales rojiblancos. Lo cierto es que el experimento no resultó como se esperaba. Perujo apenas apareció en el partido porque la Gimnástica estuvo muy lejos en la primera mitad de su mejor versión, convertido en un equipo de serie B, de cine en blanco y negro.
El encuentro no destacó en la primera mitad por su belleza e intensidad. Uno de esos partidos que huelen a empate a cero y en el que quien marque gana. Demasiado trabado, con los dos equipos peleados en treinta metros, en el centro del campo, más preocupados por vigilar su espalda que por arriesgarse en ataque. No en vano son dos equipos poco goleadores que no defraudaron en este aspecto, si bien sumieron a los aficionados en la modorra, preguntándose si habían hecho bien al asistir al partido.
Los primeros veinte minutos pudieron jugarse sin porteros, ya que no hubo un solo lanzamiento entre los tres palos. Dos jugadas aisladas, una por cada equipo, fueron lo único que se salvó de un comienzo de encuentro decepcionante.
La primera un lanzamiento de Unai Medina, que Iván Crespo atajó en dos tiempos, y la segunda una falta que ejecuta Javi sin demasiada precisión, pero que a punto está de costarle una taquicardia a los hinchas locales, porque a Iturrioz se le escapó el balón de las manos y acabó en saque de esquina.
Los de Torrelavega intentaron aportar algo más de ímpetu en ataque, pero en ningún momento se vieron capaces de superar la telaraña defensiva de su rival, que jugó con la línea de atrás muy atenta y dejando en las botas de Cerrajería y Quintanilla toda la creatividad, que tampoco fue muy brillante.
La primera mitad dio la impresión de partido de entrenamiento, de amistoso que enfrenta a dos equipos que parecen no querer jugarlo. En la Gimnástica, solo Javi por la derecha puso en moderados apuros a la zaga bilbaína. Otro saque de falta volvió a inquietar a la grada. Dani Cobo lanzó desde la frontal del área y nuevamente iturrioz, con manos de plastilina, convirtió un lanzamiento normalito en una ocasión de gol.
El guardameta no atajó el balón, que cayó a sus pies, pero los jugadores blanquiazules no estuvieron atentos al rechace.
Con la primera parte casi finalizada, con los dos equipos pensando en el descanso, Saborit se fue en carrera por la izquierda y sorprendió con un certero disparo a Iván Crespo, que no esperaba un lanzamiento desde tan lejos y al que no pudo llegar, porque el balón se coló por la escuadra izquierda. El tópico del gol psicológico se cumplió aquí, como si hubiese sido escrito en un guión.
La Gimnástica, que parece abonada al empate en las últimas jornadas, peleada con el dios del gol, que parece mirar hacia otro lado cuando de por medio hay futbolistas con camiseta blanquiazul, tenía por delante una complicada tarea.
Primero abandonar su estado de semiinconsciencia, y ponerse a remar en vez de dejarse arrastrar por la corriente; después, apretar los dientes y empujar a los del Athletic contra su portería. Consiguió lo uno y lo otro, pero más por la actitud de su rival que por la propia voluntad.
El equipo rojiblanco, lejos de seguir apostando por el ataque o al menos por el control del partido, echó el cierre al espectáculo y se echó hacia atrás, dando el resultado por bueno. La Gimnástica fue consciente de ello casi desde el reinicio y buscó la portería contraria con más fe que buen criterio. Bubu pudo empatar en el 55, pero el portero le arrebató el balón de los pies.
Gómez dio entrada de manera simultánea a sus dos delanteros, en una clara apuesta por el ataque, pero ni Jorge ni Brazález aportaron gran cosa a su equipo. Javi y Cusi fueron quienes más peligro generaron en lo que quedaba de partido.
El segundo con un fuerte chut que se fue alto, y el primero, casi al final del encuentro, con una falta muy bien ejecutada que Iturrioz despejó en una acción que salvó a su equipo del empate. Poco más de sí dio un partido soso que la mayoría del público asistente no tardará en olvidar. Dicen que el fútbol es un espectáculo. En otra ocasión, seguro.