Gimnástica 0 - Cerro Reyes 0
La Gimnástica no fue capaz de abrir el cerrojo del Cerro Reyes
Los blanquiazules llevaron el dominio, pero no supieron concretar las pocas ocasiones que dejó un partido muy físico
Escrito por Adela Sanz el 28-02-2010 a las 21:07
Gimnástica: Iván Crespo, Ander Larrea, Jacobo, Nacho Neira, Mario, Del Olmo, Sergio Lavín (Bubu), Siro, Collado, Dani Cobo (Jorge) y Javi (José Luis).
Cerro Reyes: Arturo, José María, Tomillo (Cristo), Parra, Rodolfo, Martín Belgortti, José, Nauzet (Arévalo), Enzo (Pieruzzi), Jorge Zafra y Golo.
Árbitro: Ruiz Álvarez (Colegio Asturiano). Amonestó a los locales Lavín, Del Olmo y expulsó con roja directa a José Luis. Por parte visitante a Enzo, Jorge Zafra, Belfortti y Arturo.
Incidencias: Campo de El Malecón con unos 2.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del exjugador gimnástico José Araujo.
Duelo de carros de combate en El Malecón. Dos equipos recios, dos divisiones panzer alemanas, sólidas y con un estilo no muy diferente, chocaron sobre el césped y el resultado no podía ser otro que el empate a cero.
El encuentro se dirimió en el centro del campo, donde los mediocampistas pelearon por el control del juego, aunque el dominio del balón le correspondió, al menos en tiempo de posesión, al equipo local, aunque no supo muy bien qué hacer con él durante largas fases del partido.
Lo intentó la Gimnástica. Trató de atosigar a su rival como tantas veces, envolviéndolo en su juego, pero el Cerro Reyes, que llegó con la lección bien aprendida, no cayó en su trampa.
Los jugadores de José Gómez no estuvieron muy acertados en su criterio a la hora de tomar las decisiones correctas en muchas jugadas ofensivas, eligiendo la opción equivocada muchas veces, entregándole el balón a su rival. Parece como si el balón hubiese cobrado vida propia y se dedicara a burlarse de los blanquiazules, como un niño con ganas de hacer travesuras.
Así, el equipo extremeño se encontró con más balones de los esperados, y, como al parecer eso no entraba en sus planes, no supo muy bien que hacer con ellos. De esta forma el juego se convirtió en un ir y venir de aquí a allá y viceversa. Tenso, interesante, pero poco vistoso.
Pocas ocasiones
No destacó el encuentro por la abundancia de ocasiones claras de gol, aunque alguna sí que hubo. Pero unas veces la falta de acierto rematador, la pericia defensiva del contrario, o el acierto de los guardametas impidieron que el marcador cambiase desde el pitido inicial.
En los primeros minutos hubo dos acercamientos de relativo peligro al área. El primero de ellos protagonizado por Collado, que no controló bien el balón, y el segundo de José, del Cerro Reyes, pero su lanzamiento se fue por encima de la portería. Otra ocasión, más clara, estuvo en las botas nuevamente de Collado, que encaró en velocidad la frontal del área pero no acertó a batir al portero, que despejó el balón. La primera mitad destacó por la igualdad, con una Gimnástica muy sólida atrás, donde descolló la labor de Mario y Neira.
Por cierto, debutó como titular Ander Larrea en el lateral derecho y cumplió sobradamente, mostrándose firme en las marcas e incorporándose con tino en alguna jugada de ataque por la banda.
Rayando ya el final de la primera parte tuvo lugar una jugada muy protestada por los jugadores pacenses, que reclamaron un posible penalti de Mario, ya que según ellos despejó a córner un balón ayudado por su brazo. El colegiado no lo interpretó así y señaló saque de esquina.
No llegó el gol
La Gimnástica saltó al césped tras el descanso con mucho más brío, consciente de que tenía que dar un poco más si quería superar a un oponente tan bien armado. Al contrario que en la primera parte, los jugadores blanquiazules eligieron con más acierto hacia donde enviar el balón, y a consecuencia de ello las pérdidas innecesarias fueron más esporádicas. Movieron la pelota a un lado y a otro, intentaron diagonales, pases en profundidad, con Siro tomando la batuta en el centro del campo.
Paralelo al crecimiento de los locales fue el paulatino pero constante retraimiento de los extremeños, que a medida que avanzaban los minutos parecían dar por bueno el resultado. La Gimnástica, consciente de ello, intentó empujar más, pero al carecer de la frescura necesaria en los últimos metros, desperdició las ocasiones de que dispuso. Lo intentó Lavín, que obligó a estirarse a Arturo. También Siro, con un lanzamiento lejano que pasó por encima de la portería.
No había manera de abrir brecha en la muralla y los minutos seguían corriendo. El Cerro también dispuso de sus ocasiones con un lanzamiento lejano y un remate de Jorge Parra que apenas inquietaron a Iván Crespo.
Una dura entrada en el centro del campo de José Luis dejó a los locales en inferioridad durante los últimos minutos del partido. Pero el Cerro Reyes, erre que erre con su decisión de no encajar goles en Torrelavega, renunció al ataque.
Así que fue la Gimnástica la protagonista de las postreras ocasiones de desnivelar el marcador, la más clara de todas con el tiempo ya cumplido. Bubu tuvo el partido en sus pies, pero no acertó a batir al portero. El balón, reñido con los jugadores durante casi todo el encuentro, no quiso, una vez más, dar un beso a la red.