SEGUNDA B
La Gimnástica empata a cero ante el Mirandés
Los de Torrelavega finalizan la primera vuelta con 28 puntos
Escrito por Adela Sanz el 02-01-2011 a las 18:51
Gimnástica: Iván Crespo, Borja Camus, Alberto, Mario, Nando, Nacho Neira, Lavín, Dani Cobo (José Luis), Riki (Bubu), Cristian (Perujo) y Javi.
Mirándés: Wilfred, César Caneda, Borda, Raúl García, Muneta (Pablo), Iván Agustín, Mujika (Candelas), Mikel Martins, Alaín (Ubis), Iribas y Jony.
Árbitro: Suberbiola Zúñiga. Amonestó a los locales Alberto, Nacho Neira y expulsó con roja directa a Bubu. Por parte visitante, a Borda.
Incidencias: Campo de Santa Ana en regular estado con unos 1.500 espectadores.
Sin luces ni sombras.Comenzó el año la Gimnástica sumando un punto en la visita del Mirandés. Un empate que dejó a la afición blanquiazul con un sabor agridulce.
Lo dulce en lo que respecta al número de ocasiones generadas, con dos balones al palo incluidos, y por el dominio del juego en la segunda mitad. Lo agrio por la ausencia de puntas, con Jorge y Brazalez viendo el partido desde la grada, por la escasa participación de los centrocampistas en las acciones ofensivas, y por la expulsión de Bubu, que dejó a su equipo con diez.
Ausentes Cusi y Siro, Gómez construyó un centro del campo con Neira de pivote defensivo, auxiliado en la creación por Lavín y Dani Cobo, y con Riki y Javi en las bandas. El rendimiento de los jugadores fue de menos a más, aunque fue evidente la falta de coordinación en algunas jugadas puntuales, con pérdidas de balón y algunos errores en el pase.
De todas formas, es innegable el esfuerzo y la garra de los futbolistas, sobre todo en la primera mitad, en la que el equipo burgalés dominó la situación.
Primeros compases
El Mirandés, tercero en la tabla, se presentó en Santa Ana con unas credenciales de equipo fuerte en sus visitas, algo que en la primera mitad del encuentro dejó patente mediante su dominio territorial, su empuje y su verticalidad. En la segunda, sin embargo, el equipo que salió al campo parecía otro. Torpe, lento, impreciso y capaz de pasarse minutos enteros sin aproximarse al área de Iván Crespo.
El encuentro comenzó de un modo trepidante, ya que en el primer minuto la Gimnástica estuvo a punto de marcar. La ocasión la desaprovechó Javi, que remató un balón al palo izquierdo tras recibir un pase desde la izquierda de Riki. Tras el susto inicial, el Mirandés fue haciéndose con su sitio en el campo y respondió con dos jugadas en apenas tres minutos. La primera, en el minuto 4, con un lanzamiento del 15 que un defensor envió a córner, y la segunda en las botas de Mujika, que intentó sorprender, sin conseguirlo, a Iván.
La apuesta blanquiazul parecía bastante clara: agresividad, empuje, velocidad y desmarque. Prescindió el equipo de Torrelavega del juego de toque y control y se decidió por las jugadas en largo, algo de lo que abusó, sobre todo en la primera parte, y que apenas obtuvo resultados. Saque de puerta en largo de Iván en dirección a Cristian que un defensor rechaza: así se pueden resumir demasiadas jugadas. Pocas veces los balones largos cumplieron con su objetivo.
En su descargo habría que decir que cuando lo hicieron crearon ocasiones de peligro, como una que dispuso Lavín en el minuto 13, en la que no acertó en un rechace.
El Mirandés apretó sobre la portería gimnástica, pero tampoco consiguió el premio del gol. Así, en el minuto 18, en la ocasión más clara, un lanzamiento de falta sorprendió al guardameta blanquiazul y se estrelló en el poste izquierdo. Pocas acciones más de peligro hubo en la primera mitad. A destacar, quizás, un libre directo ejecutado por Dani Cobo, que ningún compañero logró rematar, y una acción de uno de los jugadores más activos del equipo visitante, Alain, que envió fuera un remate.
Llegan los cambios
Tras el descanso, el partido no parecía el mismo. Con idénticos protagonistas sobre el campo, la manera de jugar de ambos varió por completo. El Mirandés, por ejemplo, intentó dominar, y lo logró, pero solo hasta la línea que divide el campo en dos, porque de ahí en adelante se transformó en un conjunto temeroso y endeble.
La Gimnástica, con similar planteamiento al de la primera parte, creció en confianza y, durante muchos minutos, dominó a su oponente y lo obligó a encerrarse.
Comenzó con fuerza, con una jugada de Lavín apenas reiniciarse el juego que ni Dani Cobo ni Javi lograron completar. Poco después fue Riki quien tuvo su oportunidad, pero tampoco tuvo éxito en su empresa, al ser desviado su lanzamiento a saque de esquina.
Como en anteriores encuentros, los cambios efectuados por Gómez le hicieron bien al equipo. Sobre todo acertó al dar entrada a Perujo, que a punto estuvo de marcar en su primera intervención, que desbarató el portero. Fue una de sus características arrancadas, en las que dejó sentados a los centrales y encaró al guardameta. También fue protagonista de otra de las acciones principales del encuentro. Se marchó en velocidad por la banda izquierda, centró hacia el interior hacia Javi y éste estrelló el balón en el larguero.
A partir de ahí, los últimos quince minutos apenas destilaron oportunidades de gol. Una jugada de Perujo dentro del área entre una maraña de piernas, y una internada en el área de Ubis, que acabó rodando por el suelo en una acción que los futbolistas visitantes reclamaron penalti. Poco más hubo digno de resaltar en este aspecto.
Perujo, el último recurso
El resto, acciones en el medio del campo, pérdidas de balón y la expulsión de Bubu. el juego de la segunda parte, salvo las ocasiones de peligro puntuales, se caracterizó por el estéril manejo de balón del equipo de Miranda de Ebro, incapaz de sobrepasar la línea defensiva local. Ni siquiera el cambio de piezas en el ataque dio resultado, ya que los centrales gimnásticos le ganaron la partida una y otra vez a los delanteros.
Los blanquiazules, que también dieron entrada a Bubu y a José Luis, cargaron todo el peso de la responsabilidad ofensiva sobre las espaldas de Perujo, que se convirtió en el último y exclusivo recurso a la victoria, la última bala en la recámara, y más tras quedarse todo el equipo atrás, concentrado en evitar los ataques de su oponente.
Al final, el encuentro finalizó con un empate que no resultó desagradable para ninguno de los equipos. Al Mirandés porque le permite seguir arriba. A la Gimnástica para confirmar la recuperación iniciada en los últimos partidos y porque de este modo cierra una primera vuelta del campeonato sin sobresaltos y con la esperanza de una segunda sin el miedo a caer por el precipicio.