SEGUNDA B
Empate con buen sabor de boca
La Gimnástica acabó con un jugador menos por la expulsión de Zalo por doble amonestación
Escrito por ADELA SANZ el 18-04-2011 a las 07:24
La imagen que ofreció ayer la Gimnástica evitó el sabor de boca amargo que supuso despedirse de todas las opciones para jugar la Copa. Y todo, tras el empate conseguido en la visita de un Logroñés que empezó por delante en el marcador. El equipo blanquiazul, que disfrutó de algunos minutos de gran juego -de lo mejor de la temporada en Santa Ana- se quedó, además, con un jugador menos sobre el césped tras la expulsión de su lateral izquierdo, Zalo. Sin embargo, logró sobreponerse y con un magnífico gol de Lavín obtuvo la igualada, aunque hubo de hacer frente en los minutos finales a la inferioridad. Buen final para la semana de las contradicciones y apoyo desde la grada para un Gómez protagonista.
Con las ausencias de Mario y Siro, dos de sus mejores piezas, el entrenador gimnástico se vio obligado a reconstruir el equipo, situando a Nacho Neira en el eje de la zaga, y con Lavín acompañando a Cusi en las tareas de creación. Apostó, además, por jugar sin un punta claro de referencia arriba, con Cristian como hombre más adelantado y con las incorporaciones a la última línea tanto de Bubu como de Javi. Lo cierto es que, a tenor de lo presenciado durante los noventa minutos, con un juego veloz y buscando espacios, el esquema táctico planteado por Gómez fue un acierto.
El equipo riojano, necesitado de puntos, apostó claramente por el juego ofensivo, descartando, al menos de inicio, la opción de cerrarse atrás y confiar en los contragolpes. Su vocación atacante dejó muchos espacios libres, lo que desatascó el centro del campo y permitió una circulación del balón fluida.
El partido resultó atractivo para los seguidores gimnásticos, que disfrutaron de un juego atrevido, de pases cortos y diagonales hacia las bandas. No tardó, de hecho, en aproximarse a la portería rival, con un lanzamiento de Lavín que no supuso excesivo peligro para la zaga visitante, pero que sirvió de aviso.
Un preludio de lo que más tarde iba a ser el juego blanquiazul. Y es que dominó la Gimnástica durante buena parte del primer tiempo, aunque su juego adoleció de cierta precisión, sobre todo en los últimos metros, en los que los delanteros se mostraron tímidos a la hora de lanzar a portería. Una muestra más de esa falta de confianza en el gol que arrastra el equipo blanquiazul esta temporada.
Buscando el gol
Javi dispuso de una segunda ocasión al cuarto de hora, tras colarse en el área y tirar a puerta, aunque el guardameta riojano solventó la jugada sin demasiados problemas. Sólo la falta de decisión a la hora de tirar a puerta evitó los goles, como les pasó a Lavín y a Javi, quienes desperdiciaron en un absurdo tuya-mía una clara oportunidad dentro del área. Pasados los minutos de dominio gimnástico, volvió la calma, con un Logroñés más ordenado atrás. Fueron, tal vez, los momentos más feos de todo el encuentro, con jugadas en la medular.
Los últimos diez minutos antes del descanso volvieron a ser febriles, con más llegada y ocasiones. La primera de ellas para la Gimnástica, tras un buen cabezazo de Cusi que logró desviar el portero. Despertó esa jugada al equipo de Martín, que permanecía aletargado. Lo intentó Borrell desde la izquierda, con un lanzamiento en carrera que se estrelló en el exterior de la red. Pero fue Manu García quien, por arriba, con un certero lanzamiento, sorprendió a Iván y puso por delante a su equipo. Duro golpe para la Gimnástica, que había jugado mejor y había dispuesto de más y mejores ocasiones para ir por delante. Una última prueba de ello la ofreció Garrido, quien sacó bajo palos un balón de Javi.
Empate local
A la vuelta de vestuarios el equipo blanquiazul salió con mucha fuerza y gozó de tres ocasiones casi consecutivas, un par de acciones de Javi y un remate alto de Bubu. Mucho mejor que su rival. No parecía lejos el empate, ya que sólo los de Gómez buscaron una y otra vez la portería. El Logroñés se limitó a defender con orden su ventaja.
El entusiasmo de los locales recibió su recompensa y fue Lavín, uno de los jugadores más activos, el protagonista. Con un potente lanzamiento seco y a media altura, envió el balón ajustado al poste izquierdo, lejos del alcance del guardameta. A pesar de ello, el colegiado recoge en el acta del encuentro que el autor del mismo fue Nando («no es mío, lo marcó Sergio Lavín»).
El tanto dio aún más impulso a la Gimnástica, que apretó en busca de la victoria, pero la expulsión de Zalo, que vio la segunda amarilla por un agarrón, obligó a proteger un poco más la retaguardia. La entrada de Jose Luis y de Dani Cobo aportó más control en la medular, y los dos equipos parecieron dar por bueno el resultado. La Gimnástica, con un jugador menos sobre el campo, parecía, aún así, un equipo más peligroso que el Logroñés. Faltó puntería y fortuna.
Un buen encuentro, en suma, vistoso, atrevido y frente a un rival que dejó jugar. Con el objetivo de la Copa demasiado lejos, al menos el equipo dirigido por José Gómez se decidió a luchar, jugó razonablemente bien y ofreció a sus aficionados una bonita tarde de fútbol.